El Amor Llega Cuando Se Le Da La Gana

Estaba tan acostumbrada al dolor
que cuando alguien quiso hablarle
de amor, escapó.
Eligió lo cotidiano, infectarse de lo vano,
teñir de gris los sentimientos y las paredes
de su cuarto.

Se sentía pequeñita sin una pizca de nada,
dejó de creer en ella y en los cuentos de
hadas.
Pero un día cuando menos lo esperaba se
tropezó con una mirada que le llenó la
vida de colores y destruyó de golpe
sus temores.

Entendió que el amor llega cuando se le da
la gana, que no pide permiso ni necesita
palabras, que todo puede cambiar de
la noche a la mañana, que se puede
renacer en una mirada.

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